Madrid, Madrid, Madrid,
pedazo de la España en que nací
por algo te hizo Dios
la cuna del requiebro y del chotis

 

No hay verbena castiza y madrileña en la que no se pueda disfrutar de un chotis y unos chulapos bailando al son de la música producida por un organillo. El chotis madrileño suena en cualquier verbena que se precie de la capital. Sin embargo, su máxima expresión llega con las fiestas de San Isidro, donde los chulapos y chulapas lo bailan. ¿Cómo? ¡Al son de la música de un organillo!

El chotis se baila en pareja y la música proviene de un organillo. Cara a cara, la pareja comienza el baile. Girando alrededor del hombre, la mujer lleva puesto un mantón de manila. El hombre, que gira sobre sí mismo, se exhibe con una parpusa (tipo de gorra) en la cabeza. De esta forma, casi toda la magia del baile se concentra en los pies. Cogidos de una mano, el chulapo lleva la otra dentro del bolsillo del chaleco. Según señale la música, la pareja dará tres pasos hacia atrás y otros tres hacia delante. Al acabar, se vuelven a realizar los giros iniciales.

El chotis fue muy popular en toda Europa durante el siglo XIX. Se hizo tan popular que llegó a las Américas. De este baile existen diferentes variantes en el folclore brasileño, austríaco, escandinavo, francés e italiano, entre otros. El chotis llegó a Madrid en 1850, y vino para quedarse. Este peculiar baile en el que la mujer manda y el hombre se deja llevar es en apariencia muy sencillo pero complejo de ejecutar como la tradición manda: sobre una sola baldosa del suelo.

Que la mujer lleve las riendas no es la única de sus peculiaridades, aunque pueda ser de la que los madrileños, y sobre todo las madrileñas, se sientan mas orgullosos. La temática de las letras de los chotis también lo enfrentan a los demás bailes regionales de nuestro país. Mientras jotas, muñeiras, sardanas… tratan principalmente temas relacionados con el mundo rural, el chotis habla de un mundo moderno y urbanita. Por tanto, sus letras que relatan la vida de la ciudad moderna en la que se estaba convirtiendo Madrid a finales del XIX y principios del XX siguen vigentes en nuestros días, hecho que facilita la identificación de los madrileños con nuestra ciudad y nuestro baile.

No sabemos que fue antes si el chotis o la chulería de los madrileños, pero si esta ultima te pudiese llegar a molestar anda y que te ondulen y si te sofoca, tómala con Seltz

 

 

 

 

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